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El gastroenterólogo infantil atiende problemas del sistema digestivo en bebés, niños y adolescentes: reflujo, constipación, diarrea crónica, celiaquía, dificultades para crecer y más. Consultarlo tiene sentido cuando los síntomas se repiten en el tiempo, no responden a los tratamientos habituales o el pediatra lo indica.

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Gastroenterólogo infantil: cuándo y por qué consultar

Médica especialista en gastroenterología infantil examinando el abdomen de un niño pequeño en un consultorio pediátrico

¿Qué es un gastroenterólogo infantil y qué problemas atiende?

Cuando un chico tiene dolores de panza frecuentes, vómitos que no ceden o problemas para crecer como esperaban los pediatras, suele llegar el momento de consultar a un especialista. Ahí es donde entra el gastroenterólogo infantil: un médico formado específicamente en el aparato digestivo de bebés, niños y adolescentes. La aclaración "infantil" no es un detalle menor — el sistema digestivo de los chicos tiene particularidades propias, y los problemas que los afectan muchas veces son distintos a los de los adultos, tanto en cómo se presentan como en cómo se abordan.

Este especialista se ocupa de todo lo que tiene que ver con el tubo digestivo, desde la boca hasta el intestino grueso, incluyendo órganos como el hígado, el páncreas y la vesícula biliar. En la práctica, eso se traduce en una lista bastante amplia de motivos de consulta habituales:

  • Dolor abdominal recurrente: ese dolor de panza que vuelve una y otra vez, sin causa aparente, y que a veces le impide al nene ir al colegio o hacer sus actividades.
  • Reflujo gastroesofágico: cuando el contenido del estómago sube hacia el esófago, provocando acidez, arcadas o malestar — muy frecuente en bebés, pero también en niños más grandes.
  • Vómitos persistentes o difíciles de explicar: no los vómitos ocasionales de una gastroenteritis, sino los que se repiten sin un motivo claro.
  • Constipación crónica: cuando el chico tiene dificultad para evacuar de manera regular, o lo hace con dolor, durante un período prolongado.
  • Diarrea crónica o heces con características llamativas (sangre, moco, aspecto inusual) que se mantienen en el tiempo.
  • Intolerancia al gluten (enfermedad celíaca): un trastorno en el que el sistema inmune reacciona al gluten y daña el intestino delgado, afectando la absorción de nutrientes.
  • Intolerancia a la lactosa y otras intolerancias alimentarias que generan síntomas digestivos repetitivos.
  • Problemas de crecimiento o bajo peso que podrían estar relacionados con una absorción deficiente de nutrientes.
  • Enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, que aunque son más conocidas en adultos, también pueden aparecer en la infancia o la adolescencia.
  • Alteraciones del hígado detectadas en análisis de sangre de rutina, como enzimas hepáticas elevadas.

En todos estos casos, el gastroenterólogo infantil es el profesional mejor posicionado para hacer una evaluación completa y orientar el camino a seguir.

¿Cuándo es momento de pedir turno?

La mayoría de los chicos tiene algún episodio de dolor de panza o vómitos a lo largo de su infancia — eso es parte de crecer, y no siempre requiere una consulta especializada. El pediatra de cabecera suele ser el primer eslabón, y muchas veces puede resolver el problema o indicar si hace falta derivar a un especialista. Pero hay situaciones en las que consultar a un gastroenterólogo infantil cobra más sentido, ya sea por indicación del pediatra o porque vos como papá o mamá notás que algo no cierra.

Algunas señales que conviene no dejar pasar sin consultar:

  • El dolor de panza se repite con frecuencia durante semanas o meses, aunque el chico no tenga fiebre ni otros síntomas claros.
  • El nene o la nena no sube de peso como correspondería para su edad, o el crecimiento se frenó sin explicación aparente.
  • Hay sangre en las heces, aunque sea una cantidad pequeña — esto siempre merece una evaluación médica.
  • La constipación no responde a cambios en la alimentación y se mantiene en el tiempo.
  • Los vómitos son frecuentes o se presentan con características que preocupan, como bilis o contenido oscuro.
  • El chico evita comer porque le genera malestar, o perdió el apetito de manera notoria.
  • El pediatra pidió estudios que muestran alteraciones en el hígado, el páncreas u otros órganos digestivos.
  • Hay antecedentes familiares de enfermedades como la celiaquía o enfermedades inflamatorias intestinales, y el chico presenta síntomas compatibles.

No es necesario que aparezcan todas estas señales al mismo tiempo. Con una o dos que se repitan en el tiempo o que te generen dudas, ya tiene sentido consultarlo. La idea no es alarmar, sino no dejar que algo que tiene solución se prolongue innecesariamente.

¿Cómo es la primera consulta con el gastroenterólogo infantil?

Muchos papás llegan a la primera consulta sin saber muy bien qué esperar, y eso genera algo de ansiedad. La buena noticia es que, por lo general, es una consulta bastante parecida a cualquier consulta pediátrica, aunque con un enfoque específico en el sistema digestivo.

Al inicio, el médico va a hacer una anamnesis detallada — es decir, va a preguntar mucho. Esas preguntas son la base de la evaluación, así que no hay respuestas correctas o incorrectas; lo importante es ser lo más precisos posible. Algunas de las cosas que puede preguntar:

  • ¿Desde cuándo aparecen los síntomas? ¿Con qué frecuencia?
  • ¿El dolor o el malestar aparecen antes o después de comer, o no tienen relación con las comidas?
  • ¿Qué come el chico habitualmente? ¿Hay alimentos que parecen empeorar los síntomas?
  • ¿Cómo son las deposiciones (frecuencia, consistencia, color)?
  • ¿El chico tiene antecedentes de alergias, infecciones gastrointestinales o internaciones?
  • ¿Hay antecedentes familiares de enfermedades digestivas?
  • ¿Cómo está durmiendo, cómo le va en el colegio? (porque el estrés y las emociones también tienen impacto en el sistema digestivo de los chicos)

Después de las preguntas, el médico va a hacer un examen físico que incluye revisar el abdomen: palpar distintas zonas para detectar dolor, tensión o irregularidades. En bebés, también puede evaluar el desarrollo y el peso.

Según lo que encuentre en la consulta, puede solicitar estudios complementarios: análisis de sangre, análisis de materia fecal, ecografía abdominal, o en algunos casos estudios más específicos como una endoscopía (un procedimiento en el que se introduce una pequeña cámara para ver el interior del tubo digestivo). No todos los pacientes los necesitan, y el médico te va a explicar para qué sirve cada uno si los indica.

Si venís con estudios previos o informes del pediatra, llevá todo. Cuanta más información tenga el especialista, mejor puede orientar su evaluación.

¿Se puede hacer la consulta de manera online?

La consulta online puede ser una buena opción para una primera orientación, para un seguimiento de un caso ya conocido, o para resolver una duda puntual — por ejemplo, si el médico ya conoce al paciente y solo necesita ver cómo evolucionó. Sin embargo, lo habitual es que en algún momento haga falta un examen físico o un estudio presencial. Palpar el abdomen, evaluar el tono muscular, ver cómo está el chico en persona son partes fundamentales de la evaluación digestiva que no se pueden reemplazar por una videollamada.

Entonces: si estás en una zona donde el acceso es complicado, si querés una primera opinión antes de organizar una visita, o si el médico ya conoce al paciente y la consulta es de seguimiento, lo online puede funcionar muy bien. Pero no lo pensés como un reemplazo definitivo — tarde o temprano, la consulta presencial es lo que va a dar la información más completa.

¿El gastroenterólogo infantil trabaja con otros especialistas?

Sí, y eso es parte importante de cómo funciona la medicina pediátrica. Muchas veces los problemas digestivos de los chicos tienen puntos de contacto con otras áreas. Por ejemplo, algunas intolerancias alimentarias o reacciones a ciertos alimentos pueden involucrar al sistema inmune, y en esos casos el gastroenterólogo infantil puede trabajar de la mano con un alergólogo — podés encontrar alergólogos especializados en nuestro directorio si también necesitás esa orientación.

También puede ser necesaria la coordinación con el pediatra de cabecera, con nutricionistas, con psicólogos infantiles (cuando el componente emocional influye en los síntomas digestivos) o con cirujanos pediátricos en casos específicos.

El punto es que el gastroenterólogo infantil no trabaja en soledad — es parte de una red de especialistas que colaboran para que el chico esté bien atendido de manera integral. Si ya estás buscando especialistas de otras áreas, en BuscoMed también podés encontrar ginecólogos y otros profesionales de confianza para toda la familia.

¿Qué conviene llevar a la consulta?

Para aprovechar al máximo el tiempo con el especialista, es útil ir preparado. Algunas cosas que pueden ayudar:

  1. Un registro de los síntomas: cuándo aparecen, cuánto duran, qué los mejora o los empeora. No hace falta que sea algo elaborado — alcanza con una nota en el celular.
  2. Estudios previos: análisis de sangre, ecografías, informes anteriores, todo lo que tenga.
  3. La libreta sanitaria o el carnet de salud del chico, si lo tienen al día.
  4. Un listado de los medicamentos que toma o tomó recientemente, incluyendo suplementos o probióticos.
  5. Las dudas anotadas: en la consulta es fácil que se te olvide preguntar algo — si las tenés escritas, podés repasarlas al final.

También es importante que, si el chico es lo suficientemente grande, participe de la consulta. Que pueda contar con sus palabras cómo se siente — dónde le duele, cuándo, qué le molesta — le da al médico información valiosa que a veces los papás no pueden transmitir con la misma precisión.

¿Cómo encontrar el especialista adecuado?

Encontrar un gastroenterólogo infantil de confianza no siempre es sencillo, especialmente si no sabés por dónde empezar. BuscoMed reúne profesionales matriculados para que puedas encontrar al especialista que necesitás según tu zona y tu situación particular. En nuestro directorio podés ver perfiles de gastroenterólogos infantiles como Rosana Teresa Castro, Mirna Luz Diaz Sotelo o Silvina Lourdes Ferrero, entre otros profesionales disponibles.

El paso siguiente: consultá con un especialista

Si llegaste hasta acá porque algo te preocupa en la salud digestiva de tu hijo o hija, ya diste el primer paso: informarte. Ahora el más importante es consultar con un profesional que pueda hacer una evaluación real, con los datos concretos del chico.

Ninguna guía, por más completa que sea, reemplaza la mirada de un médico que pueda escuchar, examinar y orientar según cada caso particular. Si el pediatra ya te derivó a un gastroenterólogo infantil, no lo dejés para después. Y si todavía no lo hiciste, es un buen momento para dar ese paso.

En BuscoMed podés buscar gastroenterólogos infantiles matriculados, ver sus perfiles y pedir turno. La consulta que postergás hoy puede ser la que le dé a tu hijo una respuesta — y a vos, tranquilidad.

Preguntas frecuentes

¿El pediatra tiene que derivarme antes de consultar al gastroenterólogo infantil?

No es obligatorio, aunque muchas veces la derivación viene del pediatra de cabecera. Si como papá o mamá notás síntomas que se repiten y te generan dudas, podés pedir turno directamente. Lo ideal es llevar cualquier estudio o informe previo para que el especialista tenga contexto desde el primer momento.

¿A partir de qué edad puede atender un gastroenterólogo infantil?

Desde el nacimiento. Este especialista está formado para trabajar con bebés, niños y adolescentes, y sus conocimientos incluyen las particularidades del sistema digestivo en cada etapa del desarrollo. No hay una edad mínima para consultar si hay síntomas que lo justifiquen.

¿El dolor de panza frecuente siempre indica un problema digestivo serio?

No necesariamente. El dolor abdominal recurrente puede tener muchas causas, y no todas son graves. Sin embargo, cuando se repite durante semanas o meses y afecta la vida cotidiana del chico, merece una evaluación para descartar causas que tengan solución. El especialista puede orientar qué hay detrás y qué hacer.

¿Qué estudios puede pedir el gastroenterólogo infantil en la primera consulta?

Depende de cada caso. Puede solicitar análisis de sangre, análisis de materia fecal o una ecografía abdominal, entre otros. En situaciones más específicas puede indicar una endoscopía, que es un procedimiento para ver el interior del tubo digestivo. No todos los pacientes necesitan estudios complejos desde el principio.

¿Qué hago si mi hijo tiene miedo de ir al médico o se niega a hablar en la consulta?

Es algo muy habitual, especialmente en los más chicos. Podés contarle antes de la consulta de manera simple qué va a pasar, sin generar expectativas negativas. Durante la consulta, el médico está acostumbrado a trabajar con chicos y suele encontrar la manera de acercarse. Si el nene o la nena es lo suficientemente grande, también ayuda que pueda contar con sus propias palabras cómo se siente.

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