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El alergólogo es el especialista en enfermedades alérgicas y trastornos del sistema inmunológico: desde rinitis y asma hasta urticaria, reacciones a alimentos o medicamentos e inmunodeficiencias. Conviene consultarlo cuando los síntomas se repiten, no tienen explicación clara o no mejoran con el tiempo.
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Alergólogo: cuándo consultar y qué esperar de la visita
¿Qué hace exactamente un alergólogo?
El alergólogo es el médico especialista en el diagnóstico y el seguimiento de las enfermedades alérgicas y los trastornos del sistema inmunológico. Su campo de trabajo es más amplio de lo que mucha gente imagina: no se limita a la rinitis o a los estornudos de primavera, sino que abarca una gran variedad de condiciones que afectan la piel, el sistema respiratorio, el aparato digestivo y la respuesta del cuerpo ante sustancias externas.
Entre los motivos de consulta más frecuentes que atiende esta especialidad se encuentran la rinitis alérgica (esa nariz que no para de moquear o congestionarse con el cambio de estación), el asma bronquial, la urticaria (ronchas en la piel que aparecen y desaparecen), el angioedema (hinchazón repentina en labios, párpados o partes del cuerpo), los eccemas de origen alérgico y las reacciones adversas a alimentos, medicamentos o picaduras de insectos.
También es el especialista indicado cuando alguien sospecha que tiene alergia al látex, cuando una persona reacciona de manera desproporcionada ante la exposición al sol, al frío o al esfuerzo físico, o cuando el sistema inmune parece estar funcionando de forma alterada, ya sea respondiendo en exceso ante estímulos inocuos o, al contrario, defendiendo mal al organismo frente a infecciones repetidas. En este último caso, el alergólogo actúa también como inmunólogo clínico, evaluando inmunodeficiencias y otras alteraciones de la respuesta inmune.
Por todo esto, muchas veces el camino hacia el alergólogo empieza en la consulta de otro médico, como el clínico, el pediatra o, en el caso de los chicos con problemas respiratorios frecuentes, los neumonólogos infantiles, que en ocasiones derivan a sus pacientes para completar el estudio alérgico.
¿Cuándo es el momento de consultar a un alergólogo?
No siempre es fácil saber cuándo el problema merece la atención de un especialista. Hay señales que vale la pena conocer para no dejarlas pasar.
Una de las más claras es la aparición de síntomas que se repiten en el tiempo: si todos los años, al llegar la primavera, empezás con picazón en los ojos, estornudos en cadena y congestión nasal que no cedeen con ningún remedio de farmacia, eso habla de un patrón alérgico que tiene sentido evaluar en profundidad. Lo mismo si cada vez que comés cierto alimento o tomás un medicamento determinado tu cuerpo reacciona con urticaria, picazón generalizada o molestias digestivas.
Otras señales que ameritan consulta son:
- Episodios de sibilancias (ese sonido como silbido al respirar) o sensación de pecho apretado que aparecen con el ejercicio, el frío o la exposición a animales y polvo.
- Ronchas en la piel que surgen sin causa aparente y se repiten con frecuencia.
- Hinchazón en cara, labios o garganta que aparece de manera repentina, aunque haya cedido sola.
- Reacciones después de picaduras de abeja o avispa que van más allá del enrojecimiento local habitual.
- Infecciones respiratorias o de otro tipo que se repiten con una frecuencia mayor a la esperada para la edad, lo que podría indicar una alteración inmunológica.
- Dermatitis o eccema persistente que no responde a los tratamientos habituales y cuyo origen no está claro.
En todos estos casos, lo importante no es que el síntoma sea dramático, sino que se repite, que no tiene una explicación clara o que no mejora con el tiempo. Si eso describe tu situación o la de alguien de tu familia, vale la pena pedir turno con un alergólogo.
¿Qué pasa en la primera consulta?
Saber qué esperar de la consulta ayuda a llegar mejor preparado y a aprovecharla al máximo.
Lo primero que va a hacer el médico es una historia clínica detallada. Eso significa que te va a preguntar bastante: desde cuándo tenés los síntomas, con qué frecuencia aparecen, si hay algo que los desencadene (una comida, una época del año, el contacto con animales, el polvo de la casa), si en tu familia hay antecedentes alérgicos o asmáticos, qué medicamentos tomás habitualmente y si ya probaste algún tratamiento. No te preocupes si no recordás todos los detalles con precisión; lo que importa es dar una idea general del panorama.
Después viene el examen físico, que puede incluir la observación de la piel, la nariz, los ojos y la auscultación del pecho, según lo que estés consultando. En función de lo que encuentre, el alergólogo puede indicar estudios complementarios. El más característico de la especialidad es el test cutáneo o prick test: una pequeña prueba en la que se aplican sobre la piel del antebrazo gotitas de distintos alérgenos (pólenes, ácaros, hongos, alimentos, entre otros) y se observa si hay reacción local. Es un procedimiento rápido, poco invasivo y que da bastante información. También pueden pedirse análisis de sangre para medir inmunoglobulina E (una proteína del sistema inmune que suele estar elevada en las personas alérgicas) u otros marcadores inmunológicos.
Con todo eso, el especialista puede armar un diagnóstico preciso y, si corresponde, plantear un plan de seguimiento o derivarte a otro profesional para complementar la evaluación.
Consulta online o presencial: ¿cuál conviene en cada caso?
La posibilidad de hacer una consulta por videollamada llegó para quedarse, y en alergología tiene sus usos. La consulta online sirve para una primera orientación, un seguimiento o resolver una duda puntual, pero lo habitual es que en algún momento haga falta un examen físico o un estudio presencial.
Para ayudarte a entender en qué situación conviene cada modalidad, esta tabla resume las diferencias más importantes:
| Situación | Online | Presencial |
|---|---|---|
| Primera orientación sobre síntomas | Puede ser suficiente para evaluar si conviene consultar | No siempre necesario como primer paso |
| Seguimiento de un diagnóstico ya establecido | Muy útil, ahorra traslados innecesarios | Puede reemplazarse con videollamada en muchos casos |
| Resolver una duda puntual sobre medicación o síntoma nuevo leve | Adecuado | No siempre indispensable |
| Primera consulta con síntomas nuevos o poco claros | Puede orientar, pero suele requerir seguimiento presencial | Recomendable para un examen completo |
| Realización de test cutáneo (prick test) | No es posible | Obligatorio |
| Examen físico de piel, ojos, nariz o pecho | No es posible | Obligatorio |
| Inicio de inmunoterapia (vacunas antialérgicas) | No es posible | Obligatorio |
En resumen: la modalidad online es una herramienta válida y cómoda para muchas instancias del proceso, pero no reemplaza al examen físico ni a los estudios que solo se pueden hacer de manera presencial. En la mayoría de los casos, ambas modalidades se complementan a lo largo del seguimiento.
¿Y en el caso de los chicos?
Las alergias en la infancia tienen algunas particularidades que vale la pena mencionar. Los niños pequeños pueden presentar alergia a las proteínas de la leche de vaca, al huevo o al trigo, y muchas veces esas alergias se manifiestan de formas que no siempre se asocian de entrada con una reacción alérgica: irritabilidad, llanto después de comer, eccema en la piel o cólicos persistentes. A medida que crecen, es frecuente que aparezcan la rinitis alérgica y el asma.
El alergólogo pediátrico —o el alergólogo general con experiencia en niños— es el profesional indicado para evaluar estos cuadros. En muchos casos, el pediatra o los cardiólogos infantiles y otros especialistas que atienden a los chicos pueden hacer la derivación cuando hay señales de un componente alérgico o inmunológico que requiere estudio específico. Lo importante es no naturalizar síntomas repetidos asumiendo que
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Margarita Gabriela Alfaro Carrizo Matriculada en Jujuy
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Ines Rosario Castro Matriculada en Córdoba
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Maria Ines Ceballos Matriculada en Córdoba
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Karina del Rosario Chavez Otaya Lopez Matriculada en Chaco
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Maria Belen Cifuentes Matriculada en Chubut
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Karoll Ximena Concha Sepulveda Matriculada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Fernando Gaston Delgado Azcurra Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Isidro Daniel Estevez Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Omar Fabiani Matriculado en Buenos Aires
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Cesar Osvaldo Garay Matriculado en Tucumán
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Alejandra Angela Gioconda Gomez Matriculada en Buenos Aires
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Alejandro Lozano Matriculado en Córdoba
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Guillermo Enrique Lucena Matriculado en Córdoba
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Sergio Joel Luna Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Luciana Paula Sanchez Matriculada en Santa Fe
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Laura Velia Sanchez Gentile Matriculada en San Juan
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Luis Rene Sayago Matriculado en Santiago del Estero
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Luis Humberto Sayago Matriculado en Santiago del Estero
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Marcela Sofia Sosa Matriculada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Elsa Beatriz Yañez Matriculada en Mendoza
Preguntas frecuentes
¿Necesito una derivación de otro médico para ir al alergólogo, o puedo pedir turno directamente?
En la mayoría de los casos podés pedir turno directamente sin necesitar una orden de derivación. Aunque es frecuente que el clínico, el pediatra u otro especialista te recomiende la consulta, también podés llegar por tu cuenta si reconocés los síntomas. Lo único que varía puede ser la cobertura de tu obra social o prepaga, así que conviene consultarlo antes de sacar el turno.
¿El prick test duele? ¿Tengo que dejar de tomar medicamentos antes?
El prick test es poco invasivo: se aplican pequeñas gotitas de alérgenos sobre la piel del antebrazo y se hace una leve punción superficial, similar a un rasguño. La mayoría de las personas lo tolera sin problema. Sí es importante avisarle al médico qué medicamentos tomás, porque algunos antihistamínicos u otros fármacos pueden interferir con el resultado y el especialista va a indicarte si conviene suspenderlos antes.
¿Las alergias se curan o solo se controlan?
Depende del tipo de alergia y de cada persona. Algunas alergias en la infancia, como la alergia a la leche o al huevo, pueden resolverse con el tiempo. En muchos casos adultos, el objetivo del tratamiento es controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Existe también la inmunoterapia —las llamadas vacunas antialérgicas— que en algunos casos puede reducir la sensibilidad al alérgeno de manera sostenida, aunque eso lo evaluará el especialista según tu situación puntual.
¿A partir de qué edad puede ir un chico al alergólogo?
No hay una edad mínima: los bebés y niños pequeños también pueden ser evaluados por un alergólogo, especialmente cuando presentan eccema persistente, reacciones a alimentos o infecciones respiratorias frecuentes. Existen alergólogos con experiencia pediátrica y, en muchos centros, alergólogos pediátricos especializados. El pediatra suele ser quien orienta la derivación, pero los padres también pueden consultar directamente si tienen dudas.
¿Cómo sé si lo que tengo es una intolerancia alimentaria o una alergia?
Es una confusión muy común, pero la distinción importa porque el manejo es diferente. La alergia alimentaria involucra al sistema inmune y puede generar reacciones que van desde urticaria o hinchazón hasta reacciones más graves. La intolerancia, en cambio, suele tener un mecanismo digestivo o metabólico y rara vez compromete al sistema inmune. Para saber exactamente qué está pasando, lo ideal es consultar con el alergólogo, que puede indicar los estudios adecuados para distinguir una cosa de la otra.
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