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El oftalmólogo es el médico especialista en ojos y visión: atiende desde problemas de graduación hasta enfermedades como glaucoma, cataratas o retinopatía diabética. Conviene consultarlo ante cualquier cambio en la visión, pero también de forma preventiva aunque no tengas síntomas, porque muchas afecciones oculares avanzan sin dar señales evidentes.
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Oftalmólogo: cuándo consultar y qué esperar de la visita
¿Qué hace exactamente un oftalmólogo?
El oftalmólogo es el médico especialista en todo lo que tiene que ver con los ojos y la visión. No solo se encarga de recetar anteojos o lentes de contacto: su campo es mucho más amplio. Diagnostica y trata enfermedades que pueden afectar la estructura del ojo —desde la córnea hasta la retina— y también las que impactan en la capacidad de ver con claridad o de mover los ojos correctamente.
Entre los motivos de consulta más habituales están la miopía (dificultad para ver de lejos), la hipermetropía (dificultad para ver de cerca), el astigmatismo (visión borrosa o distorsionada a cualquier distancia) y la presbicia, ese famoso "cansancio visual" que aparece generalmente a partir de los cuarenta años y hace que cueste enfocar objetos cercanos. Pero más allá de los problemas de graduación, el oftalmólogo también atiende condiciones como el glaucoma —un aumento de la presión dentro del ojo que puede dañar el nervio óptico—, las cataratas —cuando el cristalino del ojo se opaca y la visión se vuelve turbia—, la degeneración macular, las infecciones, las alergias oculares, el ojo seco y el estrabismo (cuando los ojos no se alinean de la misma manera).
También es el especialista al que se recurre cuando enfermedades de otras partes del cuerpo afectan los ojos. La diabetes, por ejemplo, puede dañar los vasos sanguíneos de la retina —lo que se conoce como retinopatía diabética—, y la hipertensión arterial también deja marca en la salud ocular. Por eso, muchas veces el oftalmólogo trabaja en conjunto con otros especialistas, como los endocrinólogos, que acompañan el manejo de condiciones metabólicas que pueden repercutir en la vista.
¿Cuándo consultar a un oftalmólogo?
Esta es, probablemente, la pregunta que más le hacen al buscador. Y la respuesta tiene dos partes: hay situaciones que ameritan una consulta de control aunque no tengas ningún síntoma, y hay señales puntuales que indican que es mejor no esperar.
En cuanto a los controles de rutina, la recomendación general es que los adultos sin factores de riesgo hagan una revisación periódica aunque vean bien. Los ojos pueden estar deteriorándose de manera silenciosa —como ocurre con el glaucoma, que frecuentemente no duele ni da síntomas evidentes hasta etapas avanzadas—, y solo un examen profesional puede detectarlo a tiempo. Si usás anteojos o lentes de contacto, cada tanto conviene revisar si la graduación sigue siendo la adecuada. En los niños, el control oftalmológico temprano es clave: algunos problemas visuales, si no se detectan en la infancia, pueden volverse más difíciles de corregir después.
Ahora bien, hay señales que conviene no ignorar:
- Visión borrosa o borrosa de repente: si aparece sin motivo claro y no mejora al pestañear o descansar la vista.
- Destellos o "manchas flotantes" (miodesopsias): esos puntitos o hilillos que parecen moverse dentro del campo visual. Un par de ellos pueden ser inocuos, pero si aparecen muchos de golpe o van acompañados de destellos de luz, es momento de consultar.
- Dolor en o alrededor del ojo: sobre todo si se acompaña de enrojecimiento, sensibilidad a la luz o pérdida de visión.
- Enrojecimiento persistente: un ojo rojo que no mejora en pocos días puede deberse a una infección, una alergia o algo que requiere tratamiento específico.
- Dificultad para ver de noche o con poca luz: si manejar de noche se volvió más complicado, o si la adaptación a la oscuridad tardó más de lo habitual.
- Visión doble: ver dos imágenes de un mismo objeto es algo que siempre vale la pena evaluar.
- Sensación de cuerpo extraño o ardor que no cede: especialmente si viene con lagrimeo excesivo o secreción.
No hace falta que alguno de estos síntomas sea insoportable para consultar. La idea no es alarmarse, sino actuar a tiempo. Si algo en tu visión cambió y no tenés una explicación clara, una consulta siempre es una buena decisión.
¿Cómo es la consulta con un oftalmólogo?
Saber qué te espera en la consulta ayuda a ir más tranquilo y también a aprovecharla mejor. La primera parte suele ser una conversación: el oftalmólogo te va a preguntar qué te trajo, desde cuándo notás el síntoma, si tenés antecedentes de enfermedades oculares en tu familia, si padecés diabetes, hipertensión u otras condiciones, y qué medicación estás tomando. Todo eso le da contexto antes de explorar.
Después viene el examen propiamente dicho. Dependiendo del motivo de consulta, puede incluir:
- La medición de la agudeza visual: leer una tabla con letras o símbolos a distintas distancias para evaluar cómo ves.
- La tonometría: medición de la presión intraocular, fundamental para descartar glaucoma. Suele hacerse con un instrumento que se apoya suavemente en el ojo o con un pequeño soplo de aire.
- El examen con lámpara de hendidura: una especie de microscopio que permite ver las estructuras del ojo con mucho detalle.
- La exploración del fondo de ojo: para ver la retina, el nervio óptico y los vasos sanguíneos. A veces requiere dilatar la pupila con unas gotitas, lo que puede hacer que la visión quede un poco borrosa o sensible a la luz durante un par de horas.
- La refracción: si la consulta es para evaluar una graduación, el médico va a pedirte que vayas mirando distintas lentes hasta encontrar cuál te permite ver mejor.
La consulta puede durar entre veinte minutos y más de una hora, según la complejidad. Si van a dilatarte las pupilas, conviene no manejar después de la consulta —al menos durante un buen rato— y llevar anteojos de sol, porque los ojos van a estar más sensibles a la luz.
¿Se puede consultar a un oftalmólogo de forma online?
La telemedicina llegó para quedarse, y en muchas especialidades es una herramienta muy útil. En el caso de la oftalmología, la consulta online sirve para una primera orientación, un seguimiento o resolver una duda puntual —por ejemplo, saber si un síntoma que aparecio es urgente o puede esperar—, pero lo habitual es que en algún momento haga falta un examen físico o un estudio presencial. Los ojos necesitan ser examinados de cerca con instrumental específico para que el médico pueda ver lo que realmente está pasando.
Dicho esto, si estás en una ciudad donde el acceso es más complicado, si querés una segunda opinión antes de decidirte, o si simplemente tenés una pregunta sobre algo que ya fue diagnosticado, una videoconsulta puede ser un buen primer paso. Lo importante es que si el oftalmólogo considera que necesitás un examen presencial, no lo postergues.
¿Qué pasa si tengo otras enfermedades que pueden afectar los ojos?
Vale la pena subrayarlo: hay condiciones de salud que requieren un seguimiento oftalmológico específico, más allá de los controles de rutina. La diabetes es la más conocida, pero también la hipertensión arterial, ciertas enfermedades autoinmunes, el uso prolongado de algunos medicamentos y los antecedentes familiares de glaucoma o degeneración macular son razones para consultar con más frecuencia y estar atentos.
Si estás bajo tratamiento de un endocrinólogo por una enfermedad como la diabetes o una afección tiroidea, es probable que te recomienden también un control oftalmológico regular: estas especialidades trabajan en equipo porque las condiciones metabólicas pueden afectar directamente la salud de los ojos.
En el caso de los chicos, el pediatra o el médico de cabecera puede detectar señales de alerta visual en un control de rutina y derivar al oftalmólogo. Pero si notás que tu hijo entrecierra los ojos para ver, se acerca mucho a la pantalla o al libro, tiene un ojo que
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Gladys Lujan Abrego Matriculada en Buenos Aires
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Vanesa Carolina Aguirre Matriculada en Santiago del Estero
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Alfredo Cristian Alfonso Matriculado en Tucumán
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Elisabeth Aliendro Alcat Matriculada en Buenos Aires
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Antonio Almagro y Perez Matriculado en Buenos Aires
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Guido Angel Andrade Balderrama Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Walter Alejandro Arellano Matriculado en Tucumán
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Aldo Luis Argañaraz Matriculado en Tucumán
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Jorge Alejandro Arguello Funes Matriculado en Córdoba
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Betina Elena Arrieta Matriculada en Córdoba
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Oscar Sergio Asis Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Juan Manuel Barrero Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Jorge del Valle Barrionuevo Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Guillermo Alejandro Benedetti Matriculado en Buenos Aires
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Leticia Ana Lucia Benitez Matriculada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Laura Maria Benitez Collante Matriculada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Franco Benvenuto Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Maria de las Nieves Blanco Prieto Matriculada en Chaco
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Santiago Lucio Braun Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Roxana Mabel Britez Matriculada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Francisco Javier Buitrago Cardenas Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Pablo German Cabello Matriculado en Mendoza
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Jose Luis Cairo Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Pilar Ines Calvo Battioni Matriculada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Elisa Constanza Calvo Braun Matriculada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Clarisa Noemi Catalano Matriculada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Ricardo Ariel Cazon Matriculado en Jujuy
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Efrain Matias Ceballos Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Laila Valeria Cejas Gonzalez Matriculada en Buenos Aires
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Diego Cerezo Matriculado en La Rioja
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German Esteban Cortez Matriculado en Córdoba
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Luis Ernesto Davila Matriculado en San Juan
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Gonzalo Davila Noriega Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Leonel De Oliveira Martins Matriculado en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Ana Paula Derzi Romero Matriculada en Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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Valeria Soledad Diaz Matriculada en Santiago del Estero
Preguntas frecuentes
¿Con qué frecuencia debería hacerme un control oftalmológico aunque vea bien?
La recomendación general es hacer revisaciones periódicas incluso sin síntomas, porque algunas enfermedades como el glaucoma pueden avanzar de forma silenciosa. La frecuencia ideal depende de tu edad, antecedentes familiares y si tenés condiciones como diabetes o hipertensión. Lo mejor es preguntarle al profesional cuándo volver según tu caso particular.
¿A partir de qué edad los chicos deberían ver a un oftalmólogo?
El control oftalmológico en la infancia es importante porque algunos problemas visuales, si no se detectan temprano, se vuelven más difíciles de corregir con el tiempo. Si notás que tu hijo entrecierra los ojos, se acerca mucho a las pantallas o al libro, es un buen momento para consultar sin esperar. El pediatra también puede detectar señales de alerta y hacer la derivación correspondiente.
¿Las manchas flotantes o destellos de luz son motivo de consulta urgente?
Unas pocas manchitas flotantes pueden ser inocuas y bastante comunes, pero si aparecen muchas de golpe o van acompañadas de destellos de luz, conviene consultar pronto. Ese tipo de cambio repentino puede indicar algo que necesita evaluación, y no es recomendable postergarlo. Ante la duda, siempre es mejor consultar al profesional y que sea él quien evalúe la situación.
¿El oftalmólogo solo receta anteojos o también trata enfermedades?
El oftalmólogo va mucho más allá de recetar anteojos o lentes de contacto. Diagnostica y trata enfermedades del ojo como el glaucoma, las cataratas, las infecciones, las alergias oculares y el ojo seco, entre otras. También hace el seguimiento de afecciones que impactan en la vista, como la diabetes o la hipertensión arterial.
¿Puedo ir al oftalmólogo directamente o necesito una derivación?
En general, podés consultar al oftalmólogo de forma directa sin necesitar una derivación previa, aunque depende de tu cobertura de salud y de cómo esté organizado tu sistema médico. Si bien el pediatra o el médico de cabecera muchas veces derivan cuando detectan un problema, nada te impide sacar un turno por tu cuenta si notás algún síntoma o simplemente querés hacer un control.
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