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El neumonólogo infantil es el especialista en el sistema respiratorio de los chicos, desde recién nacidos hasta adolescentes. Conviene consultarlo cuando tu hijo tiene tos prolongada, sibilancias frecuentes, neumonías repetidas o síntomas que afectan su sueño, su juego o su vida diaria y no mejoran con el tratamiento habitual del pediatra.

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Neumonólogo infantil: cuándo consultar y qué esperar de la visita

Médica especialista en neumonología infantil examinando a un niño con estetoscopio mientras la madre observa la consulta

¿Qué hace un neumonólogo infantil y por qué es diferente al neumonólogo de adultos?

El neumonólogo infantil es el médico especialista en el sistema respiratorio de los chicos, desde los recién nacidos hasta los adolescentes. Su trabajo no se limita a los pulmones: abarca toda la vía aérea, desde la nariz y la garganta hasta los bronquios más pequeños. Y aunque la respiración es respiración en cualquier edad, los pulmones de un bebé o un niño funcionan de manera muy distinta a los de un adulto — crecen, maduran y responden a las enfermedades de formas que requieren una mirada especializada.

Cuando un chico tiene tos que no cede, sibilancias (ese sonido como un silbido al respirar), o episodios repetidos de bronquitis o neumonía, el pediatra de cabecera suele ser el primer paso. Pero cuando los síntomas se repiten, no mejoran o generan dudas, la derivación al neumonólogo infantil es el camino natural. Este especialista puede profundizar el diagnóstico, ordenar estudios específicos y acompañar el tratamiento a lo largo del tiempo.

¿Qué condiciones atiende un neumonólogo infantil?

La lista de motivos de consulta es más amplia de lo que muchos papás imaginan. No hace falta que un chico tenga una enfermedad crónica diagnosticada para que valga la pena consultar. Algunos de los problemas más frecuentes que atiende esta especialidad son:

  • Asma bronquial: una de las enfermedades crónicas más comunes en la infancia. Se manifiesta con episodios de tos, falta de aire y sibilancias, muchas veces desencadenados por el ejercicio, el frío, los alérgenos o las infecciones respiratorias.
  • Bronquiolitis: frecuente en bebés menores de dos años, es una inflamación de los bronquiolos (las vías aéreas más pequeñas) que puede complicarse en lactantes muy chiquitos.
  • Neumonías de repetición: cuando un chico tiene varias neumonías al año, conviene investigar si hay una causa subyacente que lo hace más vulnerable.
  • Fibrosis quística: una enfermedad genética que afecta principalmente a los pulmones y al sistema digestivo. El neumonólogo infantil es parte clave del equipo de seguimiento.
  • Displasia broncopulmonar: una afección que puede aparecer en bebés prematuros que necesitaron asistencia respiratoria al nacer.
  • Tos crónica: cuando la tos dura más de cuatro semanas y no tiene una explicación clara, o cuando no responde al tratamiento habitual.
  • Trastornos respiratorios del sueño: incluyendo las apneas (pausas en la respiración durante el sueño) y el ronquido persistente.
  • Cuerpos extraños en la vía aérea: cuando un chico inhala accidentalmente un objeto pequeño, el neumonólogo puede intervenir en la evaluación y el seguimiento.
  • Hipertensión pulmonar: un aumento de la presión en los vasos del pulmón que, en casos pediátricos, puede requerir también la mirada de cirujanos cardiovasculares infantiles.

También consultan al neumonólogo infantil chicos con rinitis alérgica severa o sinusitis que afecta la vía respiratoria baja, o aquellos que viven con enfermedades neuromusculares y necesitan un seguimiento respiratorio por la debilidad de los músculos que ayudan a respirar.

¿Cuándo es momento de llevar a tu hijo al neumonólogo infantil?

Identificar el momento justo no siempre es fácil, porque muchos síntomas respiratorios son parte del crecimiento normal — los chicos se resfrían, tosen y se recuperan. La pregunta clave no es si el síntoma existe, sino cuánto dura, con qué frecuencia aparece y si interfiere con la vida diaria del chico.

Estas son algunas señales que hacen recomendable consultar con el especialista, más allá del pediatra habitual:

  • Tos que dura más de tres o cuatro semanas sin mejoría clara, o que reaparece seguido a lo largo del año.
  • Episodios de sibilancias (silbido al respirar) que se repiten, sobre todo si aparecen con el ejercicio o de noche.
  • Falta de aire que limita las actividades del chico: que no pueda correr, jugar o hacer deportes como sus pares.
  • Más de una neumonía en el año, o una que tardó mucho en resolverse.
  • Ronquido fuerte y frecuente, pausas en la respiración durante el sueño, o un sueño que no es reparador y deja al chico cansado de día.
  • Bebés que se ponen morados, tienen muchas dificultades para alimentarse por causa respiratoria, o que necesitaron internación por bronquiolitis.
  • Chicos prematuros que tuvieron complicaciones respiratorias al nacer y necesitan seguimiento.

Cuando el pediatra ya indicó tratamiento y el chico no mejora como se esperaba, o cuando los síntomas son suficientemente frecuentes como para afectar la escuela, el sueño o el juego, es momento de pedir la derivación al especialista. No es necesario esperar a que la situación se complique para buscar esa consulta.

¿Cómo es la consulta con el neumonólogo infantil? ¿Qué podés esperar?

Llegar preparado a la consulta hace la diferencia, especialmente con chicos pequeños que no siempre pueden describir bien lo que sienten. El neumonólogo va a querer escucharte a vos tanto como al paciente, así que es muy útil que llegues con un registro mental (o escrito) de los episodios: cuándo aparecen los síntomas, qué los desencadena, cuánto duran, si hay algo que los alivia.

Algunas preguntas habituales que el especialista puede hacerte:

  • ¿Hay antecedentes de asma, alergias o enfermedades respiratorias en la familia?
  • ¿El chico estuvo en contacto con humo de cigarrillo, mascotas, moho en la casa?
  • ¿Los síntomas empeoran en alguna época del año o en algún ambiente en particular?
  • ¿Qué tratamientos recibió hasta ahora y cómo respondió a cada uno?
  • ¿Tiene otras enfermedades diagnosticadas, o toma algún medicamento de manera habitual?

La exploración física incluye escuchar los pulmones con el estetoscopio, observar cómo el chico respira, revisar la forma del tórax y evaluar la saturación de oxígeno (la cantidad de oxígeno que hay en la sangre) con un pequeño aparato que se coloca en el dedo, indoloro y rápido.

Según lo que encuentre en esa primera evaluación, el neumonólogo puede pedir estudios complementarios. El más frecuente en chicos mayores de cinco o seis años es la espirometría, una prueba en la que el paciente sopla en un aparato y eso permite medir cómo funciona la ventilación de los pulmones. También puede indicar una radiografía de tórax, análisis de sangre, pruebas de alergia o, en casos puntuales, estudios más específicos como una tomografía o un estudio del sueño.

En chicos más pequeños, algunos de estos estudios no son posibles porque requieren colaboración activa del paciente. En esos casos, el especialista adapta la evaluación a la edad del chico y a lo que se puede hacer con seguridad.

¿Se puede hacer la consulta online?

La consulta online sirve para una primera orientación, un seguimiento o resolver una duda puntual, pero lo habitual es que en algún momento haga falta un examen físico o un estudio presencial. Escuchar los pulmones, ver cómo respira el chico, medir la saturación de oxígeno: ninguna pantalla reemplaza eso.

Dicho esto, la modalidad virtual tiene un valor real. Si ya tenés un diagnóstico, si el chico está estable y necesitás hablar de resultados o ajustar un plan de seguimiento, la videoconsulta puede ahorrar un viaje y ser igual de útil. También puede ser un buen primer paso si vivís lejos de un centro con especialistas pediátricos, para saber si el caso requiere o no un traslado.

Lo importante es que la decisión entre online y presencial la tome el profesional con vos, según la situación de tu hijo en ese momento. Un médico clínico o tu pediatra habitual también pueden orientarte sobre cuándo es necesario el presencial. Si necesitás referencias para otros aspectos de la salud de tu familia, podés consultar con médicos clínicos que forman parte del directorio de BuscoMed.

¿Cómo se conecta el neumonólogo infantil con otros especialistas?

Las enfermedades respiratorias en la infancia rara vez existen solas. Un chico con asma severa puede tener además rinitis alérgica, reflujo gastroesofágico (que irrita la vía aérea) o apnea del sueño. Por eso, el neumonólogo infantil trabaja en equipo con otros especialistas según el caso: alergólogos, otorrinolaringólogos, cardiólogos, y en algunos casos con profesionales de otras áreas del sistema digestivo o cardiovascular.

Este trabajo interdisciplinario es especialmente importante en enfermedades complejas como la fibrosis quística, donde el abordaje integral mejora notablemente la calidad de vida del paciente. En esos casos, el seguimiento puede involucrar a profesionales como gastroenterólogos para el componente digestivo de la enfermedad, entre otros especialistas.

Si el pediatra de tu hijo ya te dio una derivación o si sospechás que algo en la respiración del chico no está del todo bien, buscar al especialista adecuado a tiempo marca la diferencia. En BuscoMed podés encontrar neumonólogos infantiles como Adriana Ester Bustamante o Hector Hugo Fleitas, con información sobre su formación y datos de contacto para coordinar una consulta.

¿Cuándo conviene dar el próximo paso?

Si llegaste hasta acá es porque algo en la salud respiratoria de tu hijo te generó una pregunta. Esa pregunta merece una respuesta que solo puede darte un profesional que conozca el caso particular del chico: su historia, su contexto, sus síntomas reales y no los síntomas genéricos de un artículo. Esta guía puede ayudarte a entender qué hace un neumonólogo infantil y a reconocer señales que valen la pena consultar, pero no reemplaza la mirada clínica de alguien que escuche los pulmones de tu hijo y lo evalúe de verdad.

El momento ideal para consultar no siempre es cuando el chico está en el peor momento del episodio — a veces es mejor verlo cuando está más tranquilo para poder hacer estudios con calma. Lo que sí es importante es no postergar indefinidamente cuando los síntomas se repiten, cuando el chico no mejora como esperabas o cuando algo en su respiración te genera inquietud.

Si creés que tu hijo podría beneficiarse de una consulta con un neumonólogo infantil, este es el momento de dar ese paso. En BuscoMed podés buscar especialistas según tu zona y coordinar una consulta. Un profesional que conozca bien la salud respiratoria de los chicos va a poder orientarte mucho mejor que cualquier búsqueda en internet — y ese es exactamente el punto de partida que tu hijo necesita.

Preguntas frecuentes

¿El pediatra no alcanza o siempre hay que ir también al neumonólogo infantil?

El pediatra es el primer paso y en la mayoría de los casos resuelve los episodios respiratorios sin necesidad de derivación. El neumonólogo infantil entra en juego cuando los síntomas se repiten con frecuencia, no mejoran con el tratamiento indicado o generan dudas que requieren estudios más específicos. No es un reemplazo del pediatra sino un complemento cuando la situación lo amerita.

¿A partir de qué edad puede atender un neumonólogo infantil?

Esta especialidad abarca desde los recién nacidos hasta los adolescentes. De hecho, algunos de los motivos de consulta más frecuentes —como la bronquiolitis o las complicaciones en bebés prematuros— se presentan en los primeros meses de vida. La evaluación y los estudios se adaptan según la edad del chico.

¿Qué estudios puede pedir el neumonólogo infantil en la primera consulta?

Depende de lo que encuentre en la evaluación clínica. En chicos mayores de cinco o seis años es frecuente la espirometría, una prueba en la que el paciente sopla en un aparato para medir cómo funciona la ventilación pulmonar. También puede indicar radiografía de tórax, análisis de sangre o pruebas de alergia. En bebés y niños pequeños, los estudios se adaptan a lo que es posible y seguro según la edad.

¿Qué conviene llevar o recordar para la primera consulta?

Es muy útil llegar con un registro de los episodios: cuándo aparecen los síntomas, qué los desencadena, cuánto duran y si algo los alivia. También ayuda tener a mano los estudios previos, los tratamientos que ya recibió el chico y si hay antecedentes de asma o alergias en la familia. Cuanta más información puedas dar, mejor puede orientarse el especialista desde el primer encuentro.

¿La consulta online con un neumonólogo infantil es una opción válida?

Puede ser útil para una primera orientación, para hacer seguimiento de un diagnóstico ya establecido o para revisar resultados cuando el chico está estable. Sin embargo, escuchar los pulmones, ver cómo respira el chico y medir la saturación de oxígeno requieren presencia física. La decisión entre online y presencial la toma el profesional junto con vos, según la situación puntual de tu hijo.

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